Plegaria de un Caballo

¡Dueño Bienamado!

Dame de beber y de comer , cuídame, y cuando termine el trabajo de cada día, dame cobijo, un lugar limpio donde reposar y un pequeño espacio, no demasiado pequeño, en tu cuadra.

Háblame, porque a menudo tu voz remplazara al freno. Se bueno conmigo y te serviré aun mas alegremente y te amare. No tiras las riendas, no utilices el látigo en las pendientes, no me golpees, no me des patadas si no te comprendo, sino dame tiempo para comprender tus intenciones. No me juzgues desobediente si soy lento para aprender.

Y cuando el fin este próximo, bienamado dueño, cuando ya no pueda servirte, te lo suplico, no me dejes morir de hambre o de frió, y no me vendas. No me abandones a un amo desconocido que me atormentara lentamente y me hará perecer, sino se bueno, mi amo y señor y dame una muerte dulce y rápida y Dios te lo recompensara aquí y en la eternidad.

Déjame dirigirte esta plegaria, y no creer que es falta de reverencia si te imploro en nombre de Aquél que nació en un establo.

Amen

www.cabalgando.net

Programación/Webmaster Rocío Heredia www.rocioheredia.com Programación/Webmaster Rocío Heredia www.rocioheredia.com